La apoteosis ilusoria
Ciclo: “Jian Zhang Ke, los escombros del mundo”
Viernes 26/06
The World ( Shijie, China, 2004)

El mundo exterior existe como un actor en un escenario: está allí
Tal vez resulte gratificante – y bastante cómodo también – ver el vacuo esteticismo de un cine punteado por las cuatro estaciones del año ( y una más ), o asistir a la manipulación historicista del pasado imperial para justificar un presente redituable televisivamente.
No es precisamente esto, ni la homogeneización de esa vasta e inaprensible “otredad” oriental, lo que certifica el impactante plano inicial de The World; porque allí está no sólo lo que se ha adquirido sino todo aquello que se ha dejado atrás para lograrlo pero que, al mismo tiempo, apuntala, hace posible, esa gran ilusión fabril que permite conocer al mundo “sin salir de Beijing”.
Porque el film de Jia visualiza el orden subyacente de esa fábrica de sueños construída aceleradamente desde Platform en adelante ( el antecedente explicativo de Pickpocket ) y que encontró en Placeres desconocidos su punto de inflexión.El fracaso de la utopía revolucionaria, el anacronismo pequeño-delictivo y el no future generacional; los megáfonos callejeros, la música pop y el orden social provinciano ha devenido, irremediable e irreversiblemente, en la dimensión fantasmática de una pretendida mise an scène globalizadora.
Con una profundidad de campo, sobre todo en exteriores, ”lateralizada” por el seguimiento de la cámara, y con planos fijos que parecen congelar los momentos de una soledad desvastadora, Jia construye un film que se ordena a partir de una dualidad espacial claramente reconocible: el doble juego entre el espacio público y el espacio privado, entre el adentro/afuera de The World y el adentro/afuera del mundo.Turistas ilusoriamente universales, que se fotografían en la torre de Pisa, escalan la torre Eifel y asisten, entre las ruinas romanas, al espectáculo sin fronteras de la world-music, son el contrapunto de baños y cuartos miserables, de todos esos operarios-actores que sobreviven en un mundo que ellos hacen pero que no está hecho para ellos.
Un movimiento análogo entre los que se van y los que vienen, aquellos para los que la falta de posibilidades no es ya un fenómeno coyuntural sino que forma parte de un estado permanente de cosas. Al igual que otras “mercancías” rusas y chinas, la desesperanza, la soledad, la humillación, y el desamparo también se exportan.
Entre este ir y venir del todo a través de las partes y de las partes a través del todo, insertos cuasi estructuralmente pero ocultos- eclipsados tal vez – por logros materiales más que evidentes en este nuevo ” orden” mundial, están aquellos que nada tienen que perder, exepto la propia vida, en aras de la prosperidad y la construcción literal de un nuevo ordenamiento cultural, aunque para esto sea necesario despintar las inscripciones deudatarias de las viejas paredes de un viejo hospital. Aunque la muerte sea acaso tan sólo un nuevo comienzo.
Fernando Pujato
Tal vez resulte gratificante Todos los viernes a las 21 hs, en CINÉFILO BAR – Bv. San Juan 1020

Permitirme las contradicciónes es un placer del que puedo disfrutar cada vez que me libero de mis normas. Por eso mismo contemplo con fascinación la estética profunda que me ofrecen las cuatro estaciones ( y una mas ) de un oriente que se considera (ba?) arte y parte de la naturazleza. Y al mismo tiempo me dejo interpelar por la estetica cruda y espectacular de este “The World”, propio del oriente que se occidentaliza, haciendo a la naturaleza su enemiga, en pos del progreso.
Ante mi ojo cinefilo neófito (o mas bien flexible), son las dos fascinantes.
Saludos
César Acosta