El fuego de un pincel

Este viernes 17/07 a las 21 hs: “Ebrio de mujeres y pintura” de Im Kwon-taek (Chihwaseon, 2002, Corea)

Función especial a cargo del cineclub PUESTA EN ESCENA.  Presenta Zipi

ebrio

Un siglo de disputas te rodeaba

Mientras deambulabas por sórdidas tabernas

Que entendían tu ira y tu dolor

Caminando por entre las sombras de los que serán.

” Un cuadro es sólo un cuadro”

Espetabas a quienes quisieron encerrarte

En las ominosas jaulas de la razón

Olvidando que tu tiempo siempre fue inmutable.

Aviesos testigos oculares

Mirando fijamente los cuadros sin olvido.

Todas las puertas se cerraron

Tras aquél cegazo candoroso y húmedo.

Nadie ha de sobrevivirte aquí

Pues los hombres se encargaron

De borrar las huellas seminales

De un perpetuo recuerdo fugaz.

Sientes una pesada mano

Que acaricia tus párpados perplejos.

Implacables pisadas subterráneas resuenan (suavemente)

En aquél lugar ya disipado.

Pudiste convertir el cansancio del Infinito

En lo significativo del ya no-ser.

Amando en un perpetuo delirio

Atrincherado en los techos de un metálico cielo.

El fuego te abrasa y tu pincel ( al igual que tu vida )

Sigue los trazos imperecederos de otro arte

Que hoy te trajo hasta aquí

Atravesando la finitud inmóvil de un benévolo fantasma.

Tan lejos de la muerte que puedo sentir

El grito desgarradoramente bello de tu soledad

En aquella tormenta que mañana

Será la tela de otro aciago dolor.

Imágenes del mañana replegadas en los lienzos del ayer

Sonidos del hoy-siempre resuenan en las brumas del tiempo

Y un ojo soberano exhala una miríada de feroces pupilas

Atravesando el revés de una pantalla inacabada.

Algo mágico siempre comenzó

Fuera del torbellino de lo (ya) olvidado.

No habrá finales tristes e impiadosos.

Pinceles de fuego alumbran el por-venir.

Los funerales de nadie nunca fueron celebrados.

Lo que sucede es la infinitud.

Fernando Pujato.

A través del lienzo

Ver Ebrio de pinturas y mujeres es, sencillamente, abrumador. No es mucho más lo que puede decirse acerca de un film que conjuga, magistralmente, la historia individual del famoso pintor coreano Jang Seung Up, con esa parte de la Historia de su país que le tocó atravesar.

Es en la estela de ese ” no mucho más ” donde se ubica cada escena del film, dando cuenta de la subjetividad de un artista atrapado en los vaivenes políticos de su país. Es allí que en cada secuencia Jang, o los personajes que giran a su alrededor, que lo acompañan en su travesía, siempre está(n) en el centro del plano.

Aún cuando Im Kwon-taek nos nuestre el poblado, o mejor la calle principal a la que se vuelve una y otra vez punteando las estaciones, y el recorrido socio-individual de Jang en un plano a vista de pájaro, o se despache con planos-secuencia “pintados” en la pantalla, o nos muestre con planos-detalle las manos; el pincel, la tela, la imagen siempre está fijada simétricamente en el centro.

Lo mismo ocuerre con el foco en profundidad ( la escena de la pintura colectiva para el Gobernador es un ejemplo notorio, y notable ), con los planos fijos estableciendo un sentido del tiempo subjetivo que parece provenir de la propia figura del pintor, de lo que pinta; y en los primeros planos del artista, pero siempre enmarcados por un orden escénico que los supera, por ese discurrir público que inspiraba su pintura, que la constreñía.

Es esta decisión formal, la fijación conceptual de la puesta en escena como un registro colectivo de imágenes, pero que siempre privilegia – sin abandonar nunca el contexto socio-político englobante – la trayectoria individual de Jang, lo que hace que se pueda decir algo ( pero no mucho más ) del impactante film de Im Kwon-taek. El atrae nuestra atención hacia lo que realmente importa,dispersándola hacia lo que significa que eso importe.

Ver Ebrio de pinturas y mujeres no es sólo sentirse abrumado. Es también sentir que alguien detrás de la cámara nos “protege”, mostrándonos que en el mundo – el del ayer que es siempre el del hoy – todavía hay imágenes bellas que exceden su encanto, que se ubican en un orden diferente al de la estética pura, pero que bordean, con su susurro, el mágico devenir de la hermosura.Es maravilloso comprobar que el cine aún puede brindarnos la maravilla de este sentir, en este ver sin olvido.

Fernando Pujato.

Viernes 17/07 a las 21 hs en CINEFILO BAR – Bv. San Juan 1020

Bono Contribución $5

~ por nochedelcazador en Julio 16, 2009.

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