36 vistas del Pico Saint Loup de Jacques Rivette (Francia/Italia, 2009, 84′)
Era nuestra intención hacer este ciclo sin mencionar la eterna polémica entre crítica y arte; poco podemos aportar a los terabytes de 0 y 1 (¡geeks!) que se han escrito. Y tampoco queríamos utilizar el as de espada, la nouvelle vague, que se usa con vagancia, para zanjar esa discusión. Fracasamos, pero es una hermosa derrota porque Jacques Rivette es el director menos visitado, por diferentes motivos que no vienen al caso, de los llamados jóvenes turcos franceses. Su última película se llama 36 vistas del Pico Saint Loup (2009) y es una buena forma de enmendar un poco esa falta. Vittorio ayuda a Kate quien tiene su auto descompuesto. Ella trabaja en un pequeño circo y lo invita a una función. Él se quedará por unos cuantos días fascinado con el circo y su mundo. Kate tiene un trauma de su pasado y Vittorio, un rilkeano de vocación, tratará de ayudarla. Está el teatro (en el circo), la improvisación rivettiana (en una hilarante escena digna de los Hnos. Marx), cierto gusto por lo indeterminado y la ya a esta altura indiscutible maestría de la mise en scène. Sobre el final, en un arriesgado número circense se presentizará algo que justifica al cine, incluso hoy: su capacidad terapéutica. El arte como paliativo contra los males de este mundo.
José Fuentes Navarro
Jacques Rivette nació en 1928 en Francia. En 1950 se unió al Ciné-Club del Barrio Latino y empezó a escribir críticas cinematográficas para la Revista Gazette du Cinema. Para esa época filmó sus primeros cortometrajes: Aux quatre coins (1950), Le Quadrille (1950) y Le Divertissment (1952). En 1952 empezó a escribir para Cahiers du Cinéma. Algunos de sus films son: Paris nous appartient (1960), Céline et Julie vont en bateau (1974) y La belle noiseuse (1991).
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